Municipalismo? Soberanía comunitaria? O municipalismo é soberanía comunitaria

Partillamos outro texto que puidemos escoitar a pasada fin de semana na Escola Ramón Fernández Durán da man de Toni Valero, compañeiro de Baladre que vive no Parke.

MUNICIPALISMO? SOBERANÍA COMUNITARIA? O MUNICIPALISMO É SOBERANÍA COMUNITARIA

MUNICIPALISMO, AYUNTAMIENTO Y COMUNIDAD

En nuestra opinión, la Comunidad no es algo ya fijado y estable sino es un concepto en continua construcción. Frente a quien plantea el desarrollo del municipalismo poniendo el acento en la incidencia en el Ayuntamiento, último reducto pero muy eficaz del Estado (se hace necesario recordar el papel de los ayuntamientos en el problema de la especulación), nuestra propuesta lo pondría en la acción transformadora de y en la propia comunidad. Por tanto, tendríamos que diferenciar conceptos que a veces se cruzan, se mezclan y se confunden.

Desde nuestra visión, Ayuntamiento y Municipio son términos administrativos. El Ayuntamiento forma parte de la Administración del Estado, es decir, de la forma en que un grupo social se organiza para dominar, someter y explotar al resto; y el Municipio es el concepto territorial donde se desarrollan las competencias, establecidas por ley, del Ayuntamiento. La comunidad seria un espacio social de relación humana que tiene que ver con la vecindad, la cercanía, la cultura, los valores y la experiencia común; a veces puede coincidir comunidad con municipio, o con los núcleos de población de éste, como en las poblaciones pequeñas, pero no siempre es así, y que coincidan no quiere decir que no sean cosas distintas. Cuántas comunidades puede haber en un solo municipio de una gran ciudad!

En definitiva, lo que estamos planteando, no es más que un proceso de transformación dialéctica, de cambio de la propia sociedad, en este caso de la comunidad. Por tanto no estaríamos hablando de un proceso que comienza en el municipio y acaba en la comunidad, sino de un proceso continuado en la propia comunidad, o sea las prácticas sociales que hagan de la transformación de la política e inclusive del marco  jurídico, algo posible (aunque para esto tendríamos que plantearnos no sólo un proceso comunitario sino revolucionario).

De todas formas, por mucho que nos empeñemos, si no hay prácticas comunitarias y cooperativas, desarrollo del apoyo mutuo y una producción y uso colectivo de lo producido, aunque cambiasen las leyes y los reglamentos, los títulos de propiedad, etc..., que no va ocurrir, y mucho menos con la estrategia de galanteo con los sumos sacerdotes de los grupos sociales que se desarrollan a través de la explotación y la  dominación, seria papel mojado.

Esto no quiere decir que tácticamente, en una coyuntura determinada, en algún proceso, no pueda ser  útil plantear una lista municipal o a la presidencia de la ONU llegado el caso.

PROYECTOS COOPERATIVOS Y MUNICIPALISMO

Cuando hablamos de proyectos cooperativos, transformadores, nos referimos a un proyecto que significa la  apuesta por el desarrollo de la participación ciudadana, de tal forma que se pueda plantear en la práctica la  gestión, por parte de la llamada sociedad civil, de los recursos que son de la ciudadanía, realizando una ocupación de lo público desde lo social. Porque en estos momentos, los dos modelos de gestión supuestamente  públicos implantados, sea a través de la propia administración, como la estatalización de los servicios, o por  medio de la privatización de éstos, se pueden considerar privados.

El modelo de sociedad estatalizada ya sabemos históricamente a donde conduce: por las buenas, al  “estado del bienestar” y por las malas “el llamado socialismo real”; productos de un momento histórico,  esperemos que irrepetible, con la burocratización y dirigismo en ambos casos como rasgos característicos. El  modelo neoliberal de privatización de servicios, sin comentarios: el dolor, la exclusión social y el empobrecimiento de amplias capas de la población allá donde funciona, lo comentan solos.

Sin participación de la población, no hay gestión democrática; y participar no es, ni ser comparsas, ni  meros electores de lo ya decidido por aquellos que tienen la capacidad de decisión. Hay que realizar un  esfuerzo de creatividad para responder a los retos que el transcurrir del tiempo plantea a la sociedad. Con  fórmulas del siglo XIX no se pueden resolver problemas del Siglo XXI, aunque no haya mucho que crear y si  bastante que hacer.

RE-MUNICIPALIZACION

Cuando frente a la oleada de servicios públicos, privatizados, que hasta no hace mucho habían sido gestionados por la administración del estado y en muchos casos por ayuntamientos, se antepone el termino de  “remunicipalización” entendido por el hecho de que dichos servicios pasen de nuevo a ser administrados  por las “corporaciones locales”, en nuestra opinión no se está garantizando el papel comunitario, participativo y ciudadano, ya que la clave no es la naturaleza del sujeto “jurídico” que realiza el servicio, es decir el  ayuntamiento, empresa social, asociación, colectivo, cooperativa, sino los mecanismos que acreditan que la  toma de decisión, gestión, ejecución y evaluación se encuentran en manos de la población y por tanto de  la comunidad.

Es decir, estamos evocando un proceso de desmercantilización de los servicios públicos locales que estaría en el camino de aportar su verdadera dimensión comunitaria. En este proceso es claro que nos encontraríamos en un momento de búsqueda, de tránsito, donde la “economía solidaria” puede jugar un papel  significativo.

Pero este obsceno deseo de ciudadanía consciente, que asume sus propias necesidades de servicios,  desde el apoyo mutuo, el respeto, el intercambio, impidiendo que hagan negocio de nuestras necesidades,  está necesitada de una compañía; para que una tenue sombra de este delirio se deslice en nuestra existencia  cotidiana, “la renta básica de las iguales” se hace imprescindible.

En un mundo donde los “papeles coloreados” siguen siendo algo más que el ajuste del intercambio,  la garantía de ingresos que palíen las necesidades inmediatas, “casi biológicas”, crea la posibilidad de un  planteamiento comunitario de actuaciones, tan necesarias como cuidar un jardín, limpiar calles, acompañar  a “pekes” o mayores, recoger la basura, embellecer alcantarillas, cuidar nuestra salud, compartir nuestros  conocimientos con el vecindario y más... Transformar el modelo social actual pasa en nuestros días por  agrietarlo, por permitir que el viento que se deslice por sus desajustes socave sus cimientos, “regalándonos”,  con un empujoncito, una sonriente mirada de la historia mas allá de azares y destinos.

El Parke, 10 de Abril 2016